8 de mayo de 2009

LA PIEDRA DE SAGOAN. CAPITULO V



MIS HERMANOS MAYORES ME ENSEÑARON
QUE LA PAZ DE ESPÍRITU
NO ES UN PROPÓSITO, SINO UNA ELECCIÓN





CAPITULO V

-SOL-


S: Han pasado siete meses, ¿Qué tal estás piedra?

P: Siempre bien, Sago-an, ¿Y tú?

S: No puedo decirte lo mismo.

Hace tres meses que todo me sale mal.

Tengo problemas con mi familia, en mi trabajo, con mis amigos.

¿Que he hecho para merecer esto?

¿Es el pago que se me da por intentar ser mejor, por buscar el conocimiento?

¿No es más lógico pensar que al entrar en la búsqueda del conocimiento tendría que ser más feliz?

Tú siempre me has dicho que una ley superior lava a una inferior.


Al entrar en la vía de la mejora interior tendría que modificar mis circunstancias y parece ser que efectivamente se han modificado, pero para peor.


P: Sago-an, estás entristecido.

Piensas que lo que te sucede es una injusticia.

Todas tus circunstancias, todo lo que te sucede y te condiciona, lo que tú consideras que es bueno o malo para ti, son lo que puedes soportar y lo que ayuda a tu crecimiento.

Un hombre, ¿Cuantos kilos de arroz puede comer a lo largo de su vida?
¿Seis o siete toneladas?

Sería absurdo que un padre, para que su hijo no tuviera necesidad de comer arroz a lo largo de su vida, diera a su hijo las siete toneladas en un solo día.

El conocimiento te hace crecer, pero el proceso es lento, hasta que ese conocimiento vaya cristalizando en ti, vaya formando parte de ti mismo y abriendo las puertas de tu consciencia.

Lo que te ha sucedido no sabes si es bueno o malo para ti, eres consciente del efecto inmediato, pero no lo eres de la causa por la que se ha producido este efecto, ni siquiera lo eres de los que se puedan producir a partir de este momento.

En el trabajo interior tienes que dejar muchas cosas en la cuneta para continuar tu camino.

Pero tú eres el que tiene que decidir.

Tú eres el responsable de tus circunstancias.

¡MODIFICALAS!

S: ¿Pero como puedo modificar mis circunstancias? No conozco el futuro, luego no puedo prevenir lo que me tiene que suceder.

P: Un leñador que va a talar un árbol no debe ir armado de un cuchillo.

Tienes que proveerte de buenas herramientas.

Yo te enseñaré donde cogerlas y como debes usarlas, pero la responsabilidad de como las utilices es completamente tuya.



Sagoan

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